Alderdi Eguna
Alderdi Eguna 1982: "Ni un paso atrás" en Salburua
El 26 de septiembre de 1982, las campas de Salburua, en Vitoria-Gasteiz —el antiguo aeródromo del general Mola—, acogieron la gran celebración anual del PNV. Desde aquellos terrenos, años atrás, la aviación alemana partía para devastar con sus bombas las ciudades de Euskadi. Pero la historia había dado la vuelta: los antiguos "vencidos" eran ahora los verdaderos vencedores de aquel recuerdo. El fantasma de la guerra, presente durante años en las campas vitorianas, había desaparecido para dar paso a la alegría y la hermandad.
La reunión nacionalista tuvo también un marcado carácter político. A las puertas de los comicios generales del "cambio" socialista, el aparato electoral del PNV se puso en marcha con todo su empeño bajo el lema "Gure indarra Euzkadirentzat" "Toda nuestra fuerza para Euzkadi". Se demostraba una vez más que ni la labor de Gobierno ni el paso de los años habían hecho mella en la activa militancia nacionalista. Con la LOAPA en vía muerta y los socialistas a las puertas de la Moncloa, el PNV ponía en evidencia que sin él era imposible gobernar Euskadi.
Antes de comenzar el Alderdi Eguna, el día 19 de septiembre, varios Land Rover de la Policía realizaron una visita al recinto, registrando material, bolsas y mochilas sin atender a las protestas de la organización.
Para los más jóvenes, el Alderdi Eguna arrancó con una acampada para 4.000 personas: exhibición de Herri Kirolak, novillada, baile, coloquio con dirigentes del Partido y del Gobierno, y teatro y música infantil en Mendizorrotza fueron las actividades programadas los días previos.
Xabier Sánchez fue el diseñador de la tribuna de esta edición. En el mitin participaron el lehendakari Carlos Garaikoetxea, Mikel Estabillo, presidente del ABB, y Xabier Arzalluz, presidente del EBB.
La revista "Alderdi" ofrecía estas cifras: 100 personas colaboraron en las tareas de montaje y otras 300 en la dirección del tráfico y la seguridad; se bebieron 55.000 botellas de vino traídas de la Rioja alavesa, a 175 pesetas la botella y 15 el chiquito, y se consumieron 18.000 cajas de refrescos; cada txosna generó de media un millón de pesetas de ingresos; la Cruz Roja atendió a 227 personas. Entre 900 autobuses y 30.000 coches, sin contar quienes acudieron a pie, se calculó una asistencia de unas 220.000 personas.