Bitxiak

Costuras del silencio Marzo 2026

Huellas de elegancia y resistencia: Los sombreros de los años 30 y la Red Álava

Este mes, nuestra sección Bitxiak se engalana con dos piezas excepcionales de los años 30, coincidiendo con la exposición "Lauaxeta, ametsen egilea" que acogemos en el Museo del Nacionalismo Vasco del 3 de febrero al 12 de marzo. Estos sombreros no solo son testimonios de la moda de una época, sino que evocan poderosamente la figura de mujeres valientes como Itziar Mujika Irastorza, sombrerera de profesión y pieza clave de la Red Álava. Como ella, muchas mujeres utilizaron su ingenio y sus oficios como cobertura para labores de resistencia y espionaje durante la guerra y la posguerra. Sirvan estas piezas como un homenaje silencioso a su inquebrantable compromiso con su identidad y su pueblo.

Nacida en Donostia, Itziar Mujika Irastorza fue abertzale desde su primer aliento. Como ella misma solía decir, "en casa no sabíamos otra cosa; somos vascos y abertzales desde bien pequeños". Esta identidad fue motivo suficiente para el encarcelamiento de su familia, con su padre primero y luego sus hermanos, quienes sufrieron secuestros o exilios.

Profesionalmente, Itziar se formó como sombrerera, un oficio común en la época. Aprendió el oficio en la tienda y taller de sus tías, "Múgica Hermanas modas", ubicada en la céntrica Avenida de la Libertad de Donostia.

Su compromiso social comenzó temprano. A los 16 años se inscribió en el sindicato Nazaret, conocido como "Emakume langile Bazkuna" (Asociación de Mujeres Trabajadoras). Desde Nazaret fue enviada a cursos de formación organizados por AVASC, donde se capacitó no solo para el apostolado social, sino también para abordar y resolver problemas laborales.

Itziar siempre sintió una fuerte vocación por el ámbito social. En Nazaret se dedicó a cuidar a los necesitados, y durante la guerra, centró sus esfuerzos en atender a familias que atravesaban situaciones difíciles.

 Su espíritu solidario la llevó a ayudar a quien lo necesitara durante toda su vida, tanto en la guerra como en la posguerra.

Fue miembro de Emakume Abertzale Batza (EAB) en Donostia desde su fundación, llegando a ejercer como secretaria entre 1935 y 1936. La EAB impulsó acciones significativas, combinando la formación de mujeres con la promoción del euskera y la patria, sin olvidar nunca la asistencia social y el apoyo a los presos.

En 1937, con sus hermanos ya exiliados y sin noticias de ellos, su padre partió hacia Santoña en su búsqueda, mientras Itziar se dirigió a Baiona. Este viaje era habitual para ella, ya que por su oficio viajaba frecuentemente al Iparralde y mantenía su pasaporte en vigor. En Baiona, el servicio de información del Gobierno Vasco le pidió que informara sobre los acontecimientos en Santoña y Dueso. Al regresar a casa, su padre le comunicó que habían comenzado los fusilamientos.

Este fue el detonante para que Itziar se incorporara a la Red Álava en labores de espionaje.

Permaneció en Donostia, continuando con su trabajo de sombrerera mientras recopilaba y enviaba información vital a través de la red. Trabajó codo con codo con compañeras como Delia Lauroba, Teresa Verdes y Bittori Etxeberria, logrando una organización en red y trabajando junto a los hombres.

Itziar relataba: "Cada una teníamos nuestra tarea; yo enviaba lo que me traían a Bittori, y viceversa. Estaba en contacto con Bittori y también con Teresa Verdes, quien me enviaba información desde Bilbao para entregarla". Su labor no se limitaba al auxilio de presos; aunque ese pudo ser el inicio, la red contaba con numerosos informantes que aportaban datos sobre política, movimiento obrero, y movimientos del ejército. Su objetivo era reunir la mayor cantidad de información posible. Itziar destacaba la colaboración desinteresada de mucha gente durante el franquismo, quienes ayudaban sin condiciones.

Sin embargo, tras el informe del Servicio Interno que se encontraba en París y cayó en manos alemanas, las autoridades pasaron seis meses identificando a los miembros de la red. Para el 18 de enero de 1941, Itziar y otros 18 compañeros ya estaban detenidos. Itziar fue condenada a la pena de muerte por "delito de espionaje y rebelión militar". Al ser preguntada por la razón de tan severo castigo, Itziar respondía con firmeza: "ellos eran España y nosotros Euzkadi. Tenían que dar un escarmiento".

Itziar Mujika, junto a Delia Lauroba, Bittori Etxeberria y Teresa Verdes, fue encarcelada en la prisión de Ventas en Madrid. Lejos de rendirse, continuó activa en prisión. Itziar daba clases, enseñando a leer y escribir a muchas de las mujeres encarceladas. También participaba en el Patronato organizando actividades lúdicas para los niños. Hacían todo lo que estaba en sus manos, incluso donando sangre a quien lo necesitara. Itziar se sentía orgullosa de la ayuda prestada a esas mujeres, a quienes describía como pobres e inocentes.

Tras salir de prisión pero bajo condena de exilio, decidieron permanecer juntas en Madrid. Una carta de Teresa Verdes a su madre fechada el 29 de abril de 1944 menciona que Itziar trabajaba en "Balenciaga", retomando su oficio de sombrerera. Itziar contaba con humor cómo llegó a colocar el lema "Gora Euzkadi Askatuta" en el interior del sombrero de una mujer importante del régimen. Antes de que terminara el año, regresó a casa.

Itziar Mujika nunca dejó de trabajar por su comunidad. Su familia relata que cuando se construía la ikastola Santo Tomas Lizeoa, Itziar estaba allí, dispuesta a colaborar en lo que fuera necesario, trabajando junto a los padres e incluso ejerciendo como profesora gracias a su título musical. Continuó formando a mujeres en Nazaret, dando clases nocturnas, y impartió clases de euskera para adultos hasta la década de 1980.

Falleció en Donostia a los 88 años, el 21 de enero de 1992, dejando tras de sí un legado de inquebrantable compromiso con su identidad y su pueblo.

* Ilustración procedente del Álbum ilustrado: Red Álava. La red de mujeres invisibles 1936-1947 realizado por Ane Azkue Zamalloa, Iñaki Madariaga Gil y Cistina Madariaga Sánchez y publicado por la Diputación Foral de Araba.

 

Ficha técnica

Cloche de panamá. Gorro de paja de color negro, decorado con lazo de raso de seda negra. Semiforrado en tafetán de seda negra.

Donado por Jon Gutiérrez Irigoien y conservado en el Museo del Nacionalismo Vasco.

Nº de inventario: 08/0639.

Medidas: Diámetro: 18/20 cm x alto: 12 cm

 

Sombrero de mujer de fieltro con pequeña ala, remata hacia el interior con el terciopelo, que a su vez con una gran lazada decora el sombrero. Forrado con un tafetán de seda negra.

Donado por Jon Gutiérrez Irigoien y conservado en el Museo del Nacionalismo Vasco.

Nº de inventario: 08/1630

Medidas: Diámetro: 22/24 cm x alto: 15 cm

Museo del Nacionalismo Vasco - Costuras del silencio
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“Al ser preguntada por la razón de tan severo castigo, Itziar respondía con firmeza: "ellos eran España y nosotros Euzkadi. Tenían que dar un escarmiento".”

Itziar Mujika

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